Resistencia Indigena 3: El Grito
EL GRITO (Octubre 2009)
Entre el maraqueo
De flechas
Que pulsa la sangre
Del aguacero
Se deshilacha
El torrente
Como una fiera herida
Y antes de caer
Se oye el grito de cascada
Indómita:
ANA KARINA ROTE
Expectora la cueva
Su veta volcánica
Y desde los ramales
Del humo
El piache
Traza
Con su hacha guerrera
Tallada con la corriente
De brazos-ríos
Que espuman las manos
Del valle
Como cabeza
De la madre-tierra
Coronando la furia
Del madero
Desarticula
Sus mandíbulas
Con gesto anacóndico
Orbiculan los labios
Marejadas
De un océano
Incontenible
Y en frente un circulo de gavilanes
Perfila su anillo
De corte caribe
Asomándose
Sobre las cenizas
Que petroglifan
Caminos-deltas
Como un sebucán
De resistencias.
Luis Sánchez

MAÑANA, DÍA DE LA RESISTENCIA INDÍGENA, CUMPLE 65 AÑOS EL SECTOR ZIRUMA, PRIMER BARRIO WAYUU
Cuando el cielo wayuu se instaló en Maracaibo
Texto: Yesenia Rincón / Rodolfo Finol
Sus pobladores encontraron en la zona un sitio de paz. Vecinos hoy reclaman con nostalgia seguridad para sus fiestas.
Fueron muchas las luchas de los pobladores wayuu, para poder sentir la paz de Ziruma, el cielo en su lengua. El sueño de una piache llamada Kaloumna, advirtió sobre la caída de un enorme meteorito en la Alta Guajira, en de 1914, cuando el pueblo guajiro sería azotado y sometido a engaño y a tortura según predicciones.
Miguel Silva, historiador indigenista, cuenta como según los abuelos wayuu esa fue una de las premoniciones del primer éxodo indígena de la Guajira a Maracaibo.
Ese primer movimiento fue producto de una cacería humana; castas y linajes casi llevados al exterminio por blancos y mestizos.
El traslado, según el historiador Antonio J. López, en su libro: Los Dolores de una Raza, consistía en guiarlos en columnas con mancuernas; eran trasladados los primeros wayuu a la Zona Sur del Lago a las haciendas de varios coroneles y generales del régimen de Juan Vicente Gómez, incluso para la hacienda de Mérida.
La segunda oleada a Maracaibo, en los años de 193 a los 40, cuando el wayuu comenzó a vivir del comercio, producto de que la tierra era menos fértil, producto de la sequía; y por ello, viajaban y se iban estableciendo primeramente en un sitio denominado Tierra Negra, alrededor de Las Tarabas y Las Cuarentas. Se ubicaron en un gran Hato de cría de cabras, pavos, cochinos, propiedad de un acaudalado señor de nombre Benito Rubio.
“Los indios o guajiros, como solían decirnos los alijunas (criollos) de esa época, nombraron una comisión indígena encabezada por el gran Chino Julio González, hombre versado en la ley y líder indígena. Enviaron una comunicación urgente al Palacio de Miraflores para quejarse del maltrato y humillación por parte del dueño del hato y el presidente Isaías Medina Angarita se comunica el mismo día con el presidente del estado Zulia, Héctor Cuenca, y ordena la compra de los terrenos para que los ocuparan los wayuu y permanecieran por siempre”.
Con esas palabras, Luz Bohorquez, de 40 años, narra actualmente lo que con orgullo le contaba su madre Ana de Bohórquez: “Por decreto del Ejecutivo el 16 de marzo de 1944 se creó el barrio y fue el 12 de Octubre y con motivo del entonces denominado Día de la Raza, fue oficialmente inaugurado como una urbanización conformada por 144 casas, una iglesia consagrada al Corazón de Jesús y una escuela llamada Fray Bartolomé de las Casas. Al acto asistieron importantes personalidades de la cultura wayuu y el presidente del estado el doctor Héctor Cuenca”.
Entre los primeros pobladores estuvieron: Aura Montiel, Robertina Rodríguez, Marcelina Palmar, Dionicia Palmar, Ana Estervina Uriana de Bohórquez (madre de Luz) t Bartolomé García.
“La comisaría tiene años inactiva y bastante falta que nos hace, porque ya ni las fiestas que antes hacíamos, se pueden hacer”.
Con nostalgia, Venancio González de 84 años, cuenta que el primer barrio indígena del Zulia, Venezuela y de América Latina se funda un 12 de octubre de 1944, y de allí en adelante el Día de la Resistencia Indígena en la zona se celebraba por toda la semana, con chivos y ovejos al calor de la leña, bailes y reinas.
Ahora “Ziruma” significa en wayuu “Las Nubes”, está muy lejos de tener esa paz que los indígenas esperaban, porque imperan los robos y atracos a toda hora.
Mariana González, de 68 años, recuerda la historia que le contó su abuela Eva González sobre la mitología del nombre Ziruma: Era una mujer joven y bella india, compañera de un importante cacique indígena que murió a manos de los españoles. Su limpio corazón pidió a Maleiwa convertirse en nube, significado de su nombre (Ziruma), para llevarse a su amado a los jardines de las alturas y así descansar en la eternidad”.
“Mi mamá fue una de las primeras personas pobladoras y siempre me decía que esa era una tierra plana, con muchas hectáreas, llena de cujíes y pasto para que los animales de campo comieran, pero lo más importante es que, después que el presidente les entregó sus casas había paz ”.
Tanta era la esperanza de los indígenas de vivir tranquiloas que el Chino Julio González dijo en la inauguración: “Tawala Talataa wa´ain. Maimma Ka´ai Wapula”.“Hermanos wayuu, habrá mucho sol y nubes por siempre”.
HISTORIA
Origen de Ziruma
La leyenda wayuu que explica el significado de Ziruma, fue recopilada en el Diccionario General del Zulia, por Luis Guillermo Hernández y Jesús Ángel Parra, y dice que aquel era el nombre de una joven y bella india compañera del cacique Ocumaray, sacrificado por los españoles para quebrantar su orgullo. Su noble corazón pidió a Maleiwa (Dios) convertirse en nube, significado de su nombre para llevarse a su amado a los jardines de las alturas, cumpliéndose su deseo fue nombrado este sector.







