A continuación trascribimos la disertación del poeta Luis Sánchez sobre la obra y transitar poético del homenajeado regional Gilberto Marfisi, en el marco del octavo festival mundial de la poesía. Realizado en el hotel la Cumbre de Ciudad Bolívar.

GILBERTO MARFISI POETA DEL DELIRIO VOLCADO EN LA CIUDAD-RÍO
Pudiéramos decir que Gilberto Marfisi es una mirada caleidoscópicamente triste y delirante que se
proyecta por encima de los objetos, las cosas y la vida misma trashumando como un vuelo de
mariposa orbitando en sus costados, y me atrevo a decir que quizás las mismas cosas se cuidan de estos ojos palometeando el misterio de su presencia.
Contrastando con las tristezas que palabras y constitución gestual nos aproxima, otro es el sentido de
musicalidad interna que desnuda su textualidad poética, si hay algo que teje una urdimbre holística en
la poética de Gilberto es precisamente esta musicalidad, herencia de los signos cuando aún no había
alfabetos tendidos en el húmedo puerto de las lenguas, es como si tácitamente nos dijera que por
encima del telar de las palabras late este fondo de sonoridades primigenias. No en balde en el poema
LA HEREDAD DE LOS ESTIOS, después de ser viajero en la otra polaridad de la vida:
“nosotros cautelosos de la muerte
Nos deslizamos
Hacia el cauce íngrimo del río”
Frente a los signos de la noche encontrados murmura o musita:
“nuestros labios derramaban proverbios
-Proverbios de música-”
En el mismo poema el poeta como un niño jugando entre las llanuras del estío, ebrio de esta luz
Que trastoca río y roca, pupilas y calles como un corazón oreando todos sus impulsos sanguíneos:
“sigilosamente recogimos estrellas
Junto al resplandor
Opaco de los faroles”
Mostrando esa faceta lúdica de todo poeta, lúdica y a la vez con su intención prometeica
Habituado al delirio ante una luz sin fuerza, adoleciendo de tinte energético como es la luz
Opaca de los faroles.
Y es que Gilberto Marfissi es un poeta de una” CIUDAD COMO DE PRONTO” que va y viene entre
Portales solares e invernales como escaleras fluyendo entre cuño amarillo y gris.
Y no hay rumbo que no encallejone pasos hasta el siempre cauce del río, cual línea espejeante
En el umbral de las fronteras derretidas
El nació en este puerto angostureño “SUSTANCIA DEL ORINOCO” curtido de soles, cenizas y “AGUA
MADURA” pero además ha trasmigrando como su vuelo poético por otras ciudades y puertos:
Caracas, Mérida, El Tigre, Barcelona, Puerto la Cruz, Cumaná, Araya, Carúpano, el Morro de Puerto
Santo (allí estuvo en un plan de alfabetización con pescadores, a lo mejor que con ellos afinó
Su pesca de signos sobre la página acuática), Yaguaraparo, interior del Estado Bolívar y otros.
No hay poeta sin delirios, ni tristeza, soledades, ni juegos amorosos en las riberas de baños infantiles
Les pero en la poesía de Gilberto los delirios son fuente de relampagueos continuos así vemos
Como en el poema inédito la CIUDAD COMO DE PRONTO :
“las piedras gritan al delirio existencial de la tristeza”
“río asomado al insomnio de las maravillas”
“vida esparcida en girasol”
Delirio que es huella también labrada como ya dije en el devenir habitante de una ciudad, una
Tierra calurosamente precámbica, en otro poema OFRENDA EN LA HUELLA podemos apreciar
No solo las fulguraciones del delirio sino también su trágica tristeza expresada de un modo
Exquisitamente poético y gran maestría:
“imposible este sueño de pájaro herido
Penetro con mi vestimenta manchada
De piedras
Cal
Resina
Piel de boa arrastrando
El delirio de la vida”
No puedo dejar de decir que la CIUDAD COMO DE PRONTO es uno de los poemas de esta ciudad
Que más me gusta, en él abril florece en la piedra del medio, y el poeta expresa:
“yo soy el capitulo escrito en el rostro de la memoria:
La ciudad
El río, el mundo universal del río”
También la memoria es una de las trasmutaciones permanente en los escritos de Gilberto.
El poeta como todo refundador de vida es un practicante y revividor de ritos, Gilberto cosecha los
Suyos entre rondas vigílicas y despertares de identidades que yacen escondidas entre los húmedos
Folios de un río como un imaginario indeleble donde la ciudad se reviste en su trajín
De cotidianidades portuarias:
“Los ritos comenzaron
En las últimas vigilias
Hacía mucho tiempo
Que la ciudad fue puerto
Epitafios que en la noche
Se perdían en la nada
Amilawaka fotografiando en esculturas
Presente en historias turbulentas
¿Cual identidad tienen sus aguas? ”
En “LA TARDE AVANZA LOS PÁJAROS SE ASUSTAN” el poeta comienza con una actitud contemplativa, allí ante las riberas del Río, donde la luz juega sus abanicos de rojos y el río es otra mirada
Desdoblada en su conjugación proyectiva, otro poeta que es el mismo, y donde el mundo se refleja:
“y el mundo susurra en las pupilas del tiempo”
Luego navega en los destellos solares que hacen canales sobre la superficie acuática, ve el
Enjambre de los pájaros recogiéndose con la llegada de las sombras, que también parecen aves
Vibrando en el “umbral de la noche”, de nuevo el Río es una página de La memoria permanente,
Viva y consustancial
“se eriza la memoria en el lecho del río”
Y como un hechizo da una de las imágenes más logradas en el poema
“los pájaros vuelan en constelaciones de cenizas”
Después de remontar sobre los sueños (“trepo sobre los sueños”), el poeta con la tranquila
Presencia que da la tonalidad característica de su cauce poético, vive el vértigo del instante
Entregándose como el mismo lo dice:
“he lanzado mi presencia a la ternura de los pájaros”
Desde ese momento el poema se transforma en una conjugación de la tercera persona del plural:
“dormimos en el amor de los perfiles musicales
Levantamos las manos
El vacio ya no cabe en nosotros”
Y es este otro comportamiento que aparece repetido en su poética, donde también
La soledad tiene trasmutaciones de vértigos amorosamente compartidos.
Por cierto que después de la emigración de los pájaros otra imagen abre la circularidad del poema
Dejándonos como una huella de polen transmigrante:
“una tarde incendiada de amarillo
Tan infinita
Con sabor a puerto sin música”
Cualidad que me parece resaltante en su escritura, ya que incluso pueden aparecer malabares y
Amapolas en sus poemas pero nunca cerrándose como artificio nostálgico propio del
Romanticismo, sino como lo expresé abriéndose en vuelos inmanentes.
CREATIVIDAD METAFORICA
Imposible dejar de mencionar la creatividad metafórica de este poeta, algunas de cuyas imágenes
Ya he venido mostrando en este discreto comentario de su poesía, no son los textos de Gilberto
Un catalogo de imágenes yuxtapuestas en la página no, en él las imágenes y particularmente las
Metáforas aparecen estrechamente articuladas, inherentes al cuerpo orgánico de la obra, a su
Dinámica arquitectura imaginativa, sin embargo haré el intento de presentarles algunas que muy
Particularmente captaron mi atención:
En el poema OFRENDA EN LA HUELLA vemos
“transfiero un naufragio en llamas”, dice cuando siente su cuerpo fundirse con el febril estío
“Pañuelo salobre repartiendo corales”, ve en las comarcas azules cercanas al río recordándole el
Mar
“alguna estación de olvido-celaje de la huella”, da la sensación de liviandad y levitación rápida
“cada esfinge en las nubes
Es un minúsculo
Balbucear del tiempo”, es toda una construcción que da respuesta a la historia de la niebla, aquí
El poeta es un descifrador de historias escritas por otros signos, su relato de vida si así le podemos
Llamar está inextinguiblemente conectado con todo lo que le rodea
“encierro en las guitarras
El testamento de las fuentes”, da la impresión de otra sonoridad de esas que solo el poeta escucha
En LA HEREDAD DE LOS ESTÍOS
“y trenzas de lluvia afilaban el sueño”, imagen que le da al contexto de un trance,
Perfiles sub reales
“ciegos espejos de música
Helaron de pronto un instante”, metáfora donde la asociación de imágenes se da por una especie
De movimiento agonista interno
DE PRONTO ESTE REGRESO
“siempre está con migo llameante
Tibia esfinge perfumada de naranja
Coral silencio transfigurando aniversarios”
Esta última metáfora del Río, muy rica por cierto en sensaciones variadas (táctiles, visuales,
Auditivas y olfativas) que le dan un tinte kinestésico, además de la figuración interna de
Temporalidad.
Sintetizando me atrevo a decir que las metáforas de Gilberto trascienden la explicación lineal de
Las sensaciones, tienen cualidades endoperceptivas propias de sus visiones imaginarias, y nos
Retan a una atención transgramatical.
EL ORINOCO EN LA POESÍA DE GILBERT MARFISI
Imposible para un poeta que habita en estos espacios que la presencia del río no sea un costillar
Para su cuerpo, pupilas complementarias de sus ojeras noctámbulas o quizás su propio cuerpo
Exfoliándose con esencias crepusculares.
En Marfisi me parece hasta ver un sibila asomado al ojo del Río sintiendo el tiempo y la memoria
En sus hojas cuajadas de jeroglíficos siglares, por eso para él:
“el río persiste
En la escritura sagrada de los símbolos”
Reflejo de la vida, testigo de vivencias crepusculares más bien estados crepusculares que Marfisi
Se reenvía con el río, puerto de presencias nocturnas:
“hay un puerto nocturno
Así como la muerte”
Estación preferida para el camino de sus trances, pasaje ida y vuelta de las febriles vigilias
Pero también es frescura ante estos ocasos hirvientes enmochilados en sus sienes y en sus tristes
Ojos:
“solo el río
Me devuelve la palabra
Olorosa a golondrina”
Pecho acosado por los pájaros asustados en sus vuelos atardeceres
Como el mismo lo afirma:
“me alimenté de aquellos paisajes
Que reconstruían
El retorno de la luz”
Definitivamente el río es como un ánfora sagrada que le propicia sus nutrientes luminíferos.
DE PRONTO ESTE REGRESO
Este poema es descripción de un trance vigílico donde el poeta viaja atravesando los espejos,
La orilla, diserta sobre nubes, mira el río hacerse lecho de sangre, ve el reflejo de la ciudad en el
Agua como un acercarse desde la otra orilla y patentiza este estado de insomnio:
“en mis ojo aun brilla la noche
galerías
zaguanes y esperas
en la puerta mis duendes apagan el olvido”
El poeta regresa de ese viaje de torbellinos encendidos y al tocar tierra se pregunta:
¿”Soy ese viajero que regresó de lo imposible”?
Para afirmar luego con cierto sabor a descontento:
“todo transmigró en vigilias
Supe otra vez de faisanes y caminos
No pude besar el fruto celeste
Ni ver los signos de otras lluvias
Todo quedó en la interrogación de las visiones”
Demostración cierta de cómo un poeta es capaz de no solo bajar o subir a los infiernos,
Sino pararse en medio de sus pailas caniculares y hacer una reflexión de esas que por más
Dolorosa no impiden que asiente sus pies en tierra
Al iniciar estos comentarios sobre la poesía de Gilberto Marfisi referenciada en lecturas de
Textos que ya he mencionado, dije que veía esta poética entre dos polaridades fundamentales,
Tristeza y delirio, (entre ellas escurriéndose un filón de ternuras lloviznantes ) sobre el delirio creo
Haber presentado discretamente evidencias de su acontecer endicha poética, de la tristeza
Quisiera añadir algo más de lo poco que he sugerido.
Encuentro a la misma enredada en halos de ceniza y grises, entre crepúsculos de invierno y en
Soledades de cuartucho como el mismo dice mirando caer la lluvia (PRESENCIA ), allí se describe:
“tengo los ojos enlluviados
reincidente”
Y dando un giro de suavidad con visos de ternura infantil sabia, en el mismo poema:
“Presiento más lluvia
A cántaros
No importa el agua es una suave unción
Para mi frente llena de espuma”
O es que la lluvia como el río forman parte de esos elementos sagrados con que el poeta liturgia
Sus pausados pasos por estas calles de rocas levantando ruedos por orillas
Esta añeja ciudad que sabe que tiene poetas como Gilberto Marfisi adivinando vuelos
Entre calendarios de aves
Co encendiendo fogatas crepusculares entre ojos de Martín pescador
Abriendo y entregándose a portales que se diluyen como si fuesen ventanales de la misma
Angostura enervando su cauce
Recibiendo la huella de ese territorio que desde años- aguas-luces habita aun con soledades
De ausente
Entre plazas consteladas de cometas y rizomas de arcoíris
“UN SELLO AZUL DE CIELO
UN SELLO AMARILLO DE SOL Y LUNA
UN SELLO VERDE DE SELVA
UN SELLO GRIS DE RÍO”
Sello de las pupilas del poeta como dos gotas de aguacero reducidas, centradas y concentradas
Sobre el pájaro-vuelo de los días atarrayados entre lacrimosas pestañas de cenizas y penachos
De palmeras haciéndoles tintes a los vientos que desembarcan en este puerto vespertino, así
Como de pronto.
Luis Sánchez junio del 2011